Una rosa roja

Otro relato aportado por mi buena amiga Noelia Sánchez; que mas decir, a disfrutarlo:

Una rosa roja

Era una vez, en un reino muy lejano una hermosa princesa. Toda su vida, ella andaba por los bellos campos de su reino y admiraba la gran belleza que la rodeaba. Le encantaba la naturaleza, especialmente las rosas. Por todos lados ella encontraba lindas rosas blancas, pero lo que más deseaba era una rosa roja. Entonces cuando llegó a la edad de casarse, fue anunciada que ella se casaría con el hombre que le trajera una rosa roja.

Al escuchar el anuncio, todos lo hombres del reino empezaron a buscar diligentemente una rosa roja. Pero, pasaron los días, semanas, meses y nadie encontraba una rosa roja. Y uno por uno, todos los hombres abandonaron la búsqueda; todos, excepto uno. Éste era un hombre joven y de humilde posición, pero la amaba desesperadamente a la princesa. Él buscaba meticulosamente por todos los campos y bosques del reino. Lo acompañaba su fiel amigo, el picaflor. El picaflor observó la tremenda búsqueda de su amigo, y vio que poco a poco, perdía su ánimo y esperanza, y empezó a deprimirse. Y cuando el picaflor, con todos sus esfuerzos, no pudo reanimarlo, él efectuó su plan.

El hombre joven se durmió esa noche, y el picaflor aleteó al jardín de al lado. Sintiéndose muy triste y cargado, pero firme en su determinación de ayudar a su amigo, el picaflor eligió la rosa más perfecta, bella y blanca, y volando con toda su fuerza se pinchó con una espina, la cual le abrió el corazón. Su fuerza se le estaba yendo rápido, pero se cernía arriba de la rosa hasta que, gota a gota, la manchó con su propia sangre y quedó un rojo brillante y glorioso.

Antes del amanecer, el hombre joven se levantó de un sueño intermitente, y según su costumbre, pasó al jardín un rato. Casi inmediatamente, vio la rosa roja y se fue para buscar a la princesa. Pero, en el camino, se encontró con un cuervo, muy brillante y negro. Al irse por el camino con el hombre joven, el cuervo empezó a burlarse del hombre joven y su rosa roja, diciéndole con escarnio que por su pobreza y humilde posición, la princesa lo rechazaría, aún con la rosa roja. Y así fue, que el hombre joven escuchó al cuervo, y en frustración y temor del rechazo, tiró la preciosa rosa roja y desistió.

El hombre joven fue engañado por la sabiduría del mundo que le decía el malvado cuervo -Satanás-. No entendió que su fiel amigo, el picaflor -Jesucristo-, había dado su vida para prepararle la rosa roja -La Expiación-. Tampoco entendió que la princesa -Nuestro Padre Celestial-, verdaderamente lo amaba y lo habría aceptado, si él hubiera perseverado hasta el fin, y le hubiera traído la rosa roja.

Tu eres el hombre joven.

¿Qué harás con tu rosa roja?”

Por información: http://www.mormon.org/spa

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